El
enfoque por tareas es la propuesta de un programa de aprendizaje de lengua cuyas unidades consisten en actividades de uso de la lengua, y no en estructuras sintácticas (métodos audiolinguales) o en nociones y funciones (programas nociofuncionales). Su objetivo es fomentar el aprendizaje mediante el uso real de la lengua en el aula y no solo mediante la manipulación de unidades de sus diversos niveles de descripción; de ese modo se postula que los procesos de aprendizaje incluirán necesariamente procesos de comunicación (definición Centro Virtual Instituto Cervantes).
El enfoque por tareas es lejos el más efectivo en la enseñanza de un segunda lengua, puesto está
orientado a la acción. Se utilizan tareas reales que realizan los
nativos, como escribir una carta, participar de un debate, realizar
un plan de fin de semana, etc. y ayuda al estudiante a ponerse en
roles socioculturales reales y cotidianos.
De esta manera, el aprendiz, integra recursos lingüísticos y
comportamientos esperados a las situaciones sociales reduciendo de
este modo las posibles “interferencias”.
Por esto es importante realizar funciones básicas de la vida
cotidiana en el aula, como exponentes, y crear un conjunto de
actividades que sucesivamente permita la adquisición de la segunda
lengua.
El
enfoque didáctico nociofuncional daba mucha importancia a ejercicios
de práctica controlada para que el alumno produjera exponentes
funcionales específicos, tal vez no logra de manera efectiva
desarrollar la competencia comunicativa a través de la interacción,
intercambio de información y de opiniones. Surgió en los años 70
como una alternativa para el análisis gramatical proporcionando un
conjunto de estructuras sintácticas, fonológicas y léxicas. Aquí
la comunicación se reduce a una decodificación del mensaje basada
en el conocimiento de las reglas, estructuras y signos, sin la
adecuada interpretación del lenguaje.
El
enfoque por tareas va más allá de los contenidos e incluye
actividades que realzan el proceso de la comunicación. Como
mencionado en el foro: ...
las funciones comunicativas, las nociones y los exponentes
funcionales siguen estando presentes, pero no como objetivo, sino
como recursos lingüísticos para llevar a cabo tareas, esto es,
acciones. Dichas acciones motivan y dan pleno sentido al uso de los
exponentes. Y, por supuesto, es en el enfoque por tareas y en el
enfoque orientado a la acción donde más "natural" resulta
prestar atención a la pragmática como enfoque en el estudio de la
lengua.
Se concluye que las actividades orientadas hacia la comunicación deben ocupar un
papel destacado, ya que resultan fundamentales en el desarrollo de la
capacidad de manejar la lengua.
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