GRAIS
no dice que la comunicación linguística es una actividad racional en
la que los hablantes cooperan con un propósito. Si no hay un motivo
por el que comunicar, no puede haber comunicación, ni uso auténtico
de la lengua.
El crear en el aula situaciones de
comunicación auténticas implica dos requisitos básicos:
-
Vacío de
información,
es decir, diferencia entre la información o las ideas que cada
aprendiz tiene al principio de la tarea. La resolución de la tarea
lleva a compartir la información y las ideas, cubriendo así el
vacío de información. Por ejemplo ante la formulación de
preguntas y respuestas para practicar pedir y dar información.
-
Intención
comunicativa,
es decir, una disposición mental de los aprendices que les lleve a
realizar la tarea con un objetivo concreto (algo que cada uno de
ellos quiere conseguir a través del intercambio de información).
Una
actividad será comunicativa solo si el hecho de compartir
información con los compañeros es necesario para llevar a cabo la
actividad, y no una
mera excusa para practicar formas lingüísticas. De
la misma manera, una actividad de escritura será también
comunicativa cuando en ella se reproduzcan las condiciones que se dan
en la vida real.
La primera actividad presentada en esta actividad contenía información estructurada, informativa, de comprensión, por lo tanto los interlocutores no tienen los componentes citados por Grais. La actividad es una práctica estructural.
La segunda actividad puede los interlocutores realizan intercambios comunicativos, hay implicaturas, conclusiones sobre pensamientos, intenciones y actitudes. Se manifiesta una intención comunicativa.
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